En el último día de clases te cae la ficha de todo. Los momentos que pasaste, las veces que te reíste y cuantas habrás llorado con la cabeza apoyada en el banco, siempre con alguien al lado diespuesto a ayudarte.
Capaz extrañe caminar todas las mañanas con una mochila que no pesa nada. Capaz extrañe llegar a 10 minutos de que toque el timbre y que no haya nadie. Capaz extrañe las paredes llenas de carteles, el tercer banco todo escrito y sentarme del lado del pasillo que es más difícil copiarse. Capaz extrañe el mal humor de los profesores, y el discutir todo a muerte. Capaz extrañe los recreos, el bajar corriendo, la lentitud de la gente del kiosco. Capaz extrañe el sentarnos en el patio, las siestas fugaces abajo del sol que terminaban con un "Ya tocó, arriba chicas". Capaz extrañe el intercambio de miradas cuando nadie entiende nada. Capaz extrañe verlos a todos en la misma posición, hablando al mismo tiempo. Capaz extrañe los retos, las quejas de lo insoportables que somos. Capaz extrañe defendernos siempre entre nosotros, saltar por el otro y pelear por lo que de verdad queremos. Capaz extrañe decir "ya fue, es quinto". Capaz extrañe las clases de gimnasia cuando lo que menos hacemos es movernos. Capaz extrañe el "¡no sabés!" y que se desate una historia en medio de clase. Capaz extrañe las sesiones de psicología y los desayunos. Capaz extrañe las puteadas, las peleas. Los abrazos y los mimos. Capaz extrañe las eternas votaciones por todo. Capaz extrañe las publicaciones en el grupo, que siempre haya algun colgado que a último momento pregunte que hay que hacer. Capaz extrañe las complotaciones para no estudiar, no hacer nada. Capaz extrañe el puterio de todo el colegio, los rumores. Capaz extrañe ir al baño, ver lo desastre que estás.
Ahora sería justo cambiar todos los "capaz" por un "seguramente". Porque así va a ser. Porque cierro lo que toda la gente quisiera volver a vivir, la época de la irresponsabilidad extrema y que las únicas preocupaciones sean los chicos y que me pongo el fin de semana.
Y está bien que termine, está bien salir de las cuatro paredes y empezar a crecer. Pero que alguien me explique cómo sacar el nudo de la garganta cada vez que me acuerdo en que no voy a volver a estar en el aula del fondo de todo, rodeada de esa gente que ya sé como piensa, como reacciona y como es.
El último año es tan especial porque justamente, es el último. Y si estoy triste es porque mi quinto año fue una de las mejores cosas que me pasaron. Y si me da angustia dejar todo, es porque lo viví de la mejor manera posible.
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