Me enseñaron que las prioridades son la salud, la felicidad y la paz. Y eso va sobretodo, incluido el estudio. Me enseñaron a aceptar con humildad mis logros, y a perdonar mis fracasos. Me enseñaron que en la vida se pelea por lo que se quiere y que no todo sale siempre bien. Me enseñaron que no vale la pena hacer algo sin disfrutarlo, y día a día me enseñan a no sobrevalorar las cosas y a no idealizar exageradamente.Me enseñaron como caminar, y cada tanto me vuelven a agarrar la mano para guiarme. ¿Cómo no los iba a admirar a ustedes, y a su convicción, de qué es el amor el que hace la revolución?.

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